Despedida, a mi Anita
Por alguna extraña razón, esa poesía tuya desapareció.
Ahora, en medio de un dolor inmenso, me despido.
Que me dejas? Espontaneidad, el amor mas grande que he sentido y un ser de luz.
La vida no tiene por que ser comprendida. La vida es y seguirá siendo un misterio. Nunca dejará de sorprendernos.
Anita,
En este día digo aDios!
Lease: A Dios... le entrego a la madre de Salvador, nuestro hijo!, para que siga creciendo y conozca el amor, que sea una eterna enamorada de la vida y con fuerza y claridad pueda transmitirlo. Que logre desenmarañar sus vicios y malos hábitos para respirar tranquila.
Ojala (Dios quiera) que no te vayas muy lejos! Habremos de volver a la ternura, al cariño y a la fuerza que nos unió. Tal vez la misma que nos disparo de nuevo a caminos diferentes.
